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Día Internacional del Sobrecargo de Aviación

  • Foto del escritor: Team Redacción
    Team Redacción
  • 31 may 2022
  • 4 Min. de lectura

Por Ximena Garmendia

Foto: Rox González


Cada 31 de mayo, mundialmente se celebra el día del sobrecargo, auxiliar de cabina o tripulante de cabina de pasajeros, dependiendo del país. El nombre de la profesión cambiará, sin embargo, el trabajo que desempeñan es el mismo.


Aprovecho el marco de la celebración para compartirles a ustedes la importancia que tienen los sobrecargos dentro de toda la operación de un vuelo; piénselo así, al final este es el grupo de trabajadores que más tiempo pasa con los pasajeros, y cuya buena o mala atención hará toda la diferencia.


Es un error común pensar que el trabajo de los tripulantes de cabina es muy fácil, que se la pasan viajando y que “no hacen nada más que servir café” (o cualquier bebida).

A pesar de que el servicio a bordo se ha ido modificando al paso de los años, en el imaginario colectivo de muchos viajeros, existe la idea de que los sobrecargos son una especie de “meseros del aire”, y que están ahí sólo para darles de comer y beber. Y no, esto es totalmente falso.


En efecto, parte del trabajo del auxiliar de cabina es atender a los pasajeros, pero esa no es su función principal, ni mucho menos la razón de ser de su labor. Para que quede claro de dónde nace esta profesión tan apasionante, vayamos al inicio de su historia.


En 1930, en los Estados Unidos, ante el crecimiento exponencial de la incipiente aviación, Steve Stimpson, director de tráfico de Boeing Air Transport, en San Francisco, pensó en la importancia de contar con personal que auxiliase a los pasajeros. Ellen Church,enfermera que se había enamorado de la aviación, se presentó en la empresa Boeing para formar parte de sus trabajadores como piloto aviador, sin embargo su propuesta fue declinada, pero la compañía aérea le hizo una contrapropuesta: ser auxiliar de los pilotos durante el vuelo, así como a los pasajeros. Esto sucedió en el mes de mayo de 1930, por eso se decidió celebrar el último día del mes como el Día Internacional del Sobrecargo de Aviación.

En nuestro país la historia no fue muy distinta; somos pioneros en materia aeronáutica, y antes de que Ellen Church se convirtiera en la primera sobrecargo, en México el joven Salvador Hernández “Farina”, fuecomo auxiliar de cabina en 1929 por Mexicana de Aviación; incluso una medalla lleva su nombre, con la que se condecora a los sobrecargos de este país.

La profesión de sobrecargo comenzó a crecer durante la década de los 50´s, tanto que se hizo la primera escuela de sobrecargos “Centro de Adiestramiento a Sobrecargos” en el año de 1955, impulsada por la aerolínea Mexicana de Aviación. Dicho centro se transformaría en lo que hoy se le conoce como “Centro de Adiestramiento a Tripulantes” (CAT), que sigue vigente, y ya no sólo da adiestramiento a los sobrecargos, sino que también brinda sus servicios educativos a pilotos y mecánicos de aviación. De ahí egresan los jóvenes auxiliares de cabina de diversas empresas, como Volaris y VivaAerobus.

Y sí hay un adiestramiento especial. La profesión no solo es el cliché de “Servir café y galletas”. Parte de la instrucción a los sobrecargos es que tengan conocimientos sobre meteorología, que sepan de los distintos fenómenos naturales a los que se puede enfrentar una aeronave, y por supuesto las acciones a tomar ante los mismos.


Un sobrecargo debe tener conocimiento de leyes nacionales e internacionales, distintos reglamentos y manejo de pasajeros, mercancías, etc. En nuestro país, la ley laboral, desde 1970 reconoce el “Trabajo de las Tripulaciones Aeronáuticas”, y ahí vienen establecidos los lineamientos para el desempeño de los tripulantes, quienes además deben de saber primeros auxilios.


La finalidad del trabajo de los sobrecargos versa directamente sobre la seguridad en la cabina de pasajeros; deben de encargarse de verificar que el equipo de emergencia se encuentre bien y completo; de operar el correcto manejo de las puertas de la aeronave, tanto en operación normal como en emergencia; brindar primeros auxilios en caso de ser necesario; evacuar en caso de accidente en menos de 90 segundos, ya sea en tierra firme o en caso de amaraje; manejo de bomba a bordo; interferenciasilícitas; protocolos especiales ante mercancías peligrosas y pasajeros disruptivos, entre lo más destacable, y por supuesto, dar servicio de comidas y bebidas, según la política de la aerolínea por la que se viaje.


Por todo lo anterior, es que habemos gente que pugnamos por la profesionalización de la labor de los sobrecargos, que lamentablemente en los últimos años se ha ido precarizando. En mucho, debido a la llegada de las aerolíneas de bajo costo, que utilizan algunas veces a los tripulantes como “entretenedores” de los pasajeros en los vuelos, o de plano como vendedores a bordo.


A eso, hay que sumarle el daño que le hacen algunas publicaciones como el libro Coffee, Tea, or Me?: TheUninhibited Memoirs of Two Airline Stewardesses, de las autoras Trudy Baker y Rachel Jones, publicado en 1967. ¿Y qué decir de todas las películas, series y videos musicales que utilizan como fetiche la imagen del sobrecargo? Ninguna de ellas refleja en nada la realidad de una profesión que es tan complicada como demandante, pero gratificante cuando es justamente reconocida por las empresas, los pasajeros, y la sociedad en general.



Por todo lo anterior, aunado a mi deseo de que esta noble labor sea dignificada, felicito este 31 de mayo a todos los sobrecargos, tripulantes o auxiliares de cabina; reciban de mi pate un gran reconocimiento por su esfuerzo y entrega que hacen día a día a bordo de los aviones. ¡Felicidades!

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