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Última hora: Global Air vuelve al centro del caso La Habana: la justicia mexicana abre otra etapa del desastre de 2018

  • Foto del escritor: Will Lukas
    Will Lukas
  • hace 7 días
  • 3 Min. de lectura

Ocho años después del accidente del Boeing 737-200 matrícula XA-UHZ en La Habana, el caso volvió a moverse, ya no en el terreno estrictamente técnico, sino en el judicial. Medios mexicanos (Reforma) reportaron este 8 de abril de 2026 que una jueza federal en Ciudad de México condenó a Aerolíneas Damojh, conocida comercialmente como Global Air, a pagar 124.2 millones de pesos a las familias de cuatro integrantes de la tripulación fallecidos en el siniestro del 18 de mayo de 2018.


La resolución, atribuida a la Jueza Thaybelli Ivette Sánchez Rojas, del Juzgado Décimo Cuarto de Distrito en Materia Civil, alcanza a las familias de las sobrecargos María Daniela Ríos Rodríguez, Abigail Hernández García y Guadalupe Beatriz Limón García, así como del técnico en mantenimiento Marco Antonio López Pérez. Según los reportes publicados, la suma fijada para cada familia asciende a 31.5 millones de pesos, integrada por rubros de daño patrimonial y daño moral, con la posibilidad adicional de intereses legales una vez que la sentencia quede firme. La empresa aún puede impugnar el fallo.

Boeing 732. © Kukulkan Aviation
Boeing 737-200. © Kukulkan Aviation

La noticia reactiva una de las mayores tragedias aéreas ligadas a una compañía mexicana en tiempos recientes. El 18 de mayo de 2018, la aeronave operada por Aerolíneas Damojh para Cubana de Aviación se accidentó poco después del despegue desde el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, cuando cubría la ruta hacia Holguín. A bordo viajaban 113 personas; 112 murieron y una pasajera sobrevivió.


El informe final emitido por la comisión cubana de investigación concluyó que el accidente estuvo asociado a errores en la preparación operacional del vuelo, con especial peso en el cálculo de masa y balance, lo que derivó en una configuración crítica de la aeronave durante el despegue y en la posterior pérdida de control. Ese documento, como ocurre en las investigaciones técnicas de accidentes, se concentró en establecer causas probables y factores contribuyentes, no en asignar responsabilidades civiles o penales.


La relevancia de la nueva resolución judicial radica precisamente ahí: en trasladar el caso del ámbito técnico al de la responsabilidad patrimonial. De acuerdo con los reportes periodísticos sobre la sentencia, la jueza consideró acreditado que existió un daño cuya reparación correspondía a la empresa demandada, apoyándose en peritajes aeronáuticos desahogados en el juicio. Aunque el texto íntegro de la resolución no está disponible públicamente en las fuentes consultadas, la coincidencia entre distintos reportes apunta a un mismo núcleo: la justicia mexicana ya no está viendo el accidente solo como una tragedia aérea, sino también como un caso de responsabilidad empresarial.


La compañía ya había enfrentado consecuencias regulatorias tras el siniestro. En mayo de 2018, las autoridades mexicanas suspendieron temporalmente a la aerolínea para someterla a revisión, mientras México y Estados Unidos anunciaban apoyo técnico a Cuba durante la investigación. Aquella decisión confirmó que el caso rebasaba el perímetro cubano y tenía implicaciones directas sobre la supervisión aeronáutica mexicana.


El expediente, por tanto, sigue abierto en más de un sentido. Técnicamente, el accidente quedó documentado hace años. Humanamente, nunca terminó para las familias. Judicialmente, la condena reportada en abril de 2026 marca una nueva etapa: la de una posible reparación económica que, aunque no altera lo ocurrido aquella tarde en La Habana, sí redefine la discusión sobre la responsabilidad de Global Air en una tragedia que dejó una huella profunda en la aviación regional.

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