¿Apasionados por lo aéreo? Descubre algunos detonantes de tanto amor
- Team Redacción

- 11 mar 2020
- 2 min de lectura
¿Qué te llevó a amar la aviación? Desconozco si es una pregunta que alguna vez te has hecho, pero es una de esas interrogantes que causa curiosidad y nos hace indagar en la memoria dónde fue que empezó esa relación casi íntima con el momento de volar o de ver los aviones.

Mi experiencia fue tardía, ya pasados los 20. Me habían dicho: “o lo amas, o lo odias”. Me senté en mi puesto, tranquilita, y esperé. Esa sensación en el estómago al despegar y empezar a subir y subir y subir me recordó la que me provocaba el montar en una montaña rusa o en un viejo elevador durante mi infancia. Me encantaba.
Ni qué decir del descenso, fue casi orgásmico. Así que lo amé.
Mas no son todos los que se sienten a gusto en un primer vuelo. A algunos les da un miedo de horror, se aferran al brazo del asiento, ponen tiesa la mandíbula y si encuentran una mano que estrechar, casi la destrozan sin darse cuenta de que el otro chilla. Sin embargo, luego le van cogiendo el gusto.
Los hay que han crecido entre personas que arreglan aeronaves o construyen modelos, y esa cercanía les crea el vínculo inicial que hasta hoy perdura.
Otros tienen lazos más intensos aún. Cuando el piloto les ha dejado tomar los controles en pequeñas aeronaves como, por ejemplo, un Cessna 172, esos otros han caído rendidos de amor por la experiencia.
¿Te puede enamorar un ala? Sí, sentarte justo en ese asiento en el que logras ver los flaps, cómo funcionan, cómo sostienen su relación con el viento, puede ser cautivante.
Hay personas que se obsesionan con saber cómo funciona esa manera de navegar en el aire y procuran aprender todo, desde aeropuertos, aerolíneas, planos, modelos de aviones…
Esa combinación de la ingeniería humana y las fuerzas de la naturaleza, esa organización de la vida de un aeropuerto, ese poder volar aunque tu cuerpo no pueda hacerlo por sí mismo, genera una curiosidad que puede no tener límites.
Están quienes encontraron su primer entusiasmo en un simulador y quienes, al tener un aeropuerto cerca de casa, solían ir con su padre a hacer spotting.
A algunos solo les bastó ver a otro niño con la figura de un avión armada con Lego para quedar impresionados, soltar un “¿qué es eso?”, y nunca más olvidar ese momento de asombro.
Felices los niños que pudieron sentarse en uno de los asientos de la cabina de los pilotos, o a quienes el capitán les regaló un broche de alas con el logo de la aerolínea.
Desde ver un avión en el aire mientras se está en tierra hasta observar el paisaje desde un avión, los detonantes del fervor por la aviación y su industria pueden estar en cualquier detalle.
Tú, que también has tenido ese primer cliccon lo aéreo, ¿te animas a contarnos qué fue lo que te enamoró?




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