Boeing mantiene su objetivo de certificación para el 737 MAX 10
- Yoangel Galán

- 4 may
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El 737 MAX 10 continúa su proceso de certificación ante la FAA con el objetivo de recibir la aprobación en 2026, tras un desarrollo iniciado en 2017 y afectado por la crisis global del 737 MAX y la posterior revisión del marco regulatorio.

Boeing confirmó en su informe del primer trimestre de 2026 que el 737 MAX 10 sigue en fase activa de certificación ante la Administración Federal de Aviación, y que espera completar el proceso antes de finalizar el año. El programa fue presentado en junio de 2017 en el Salón Aeronáutico de París como la variante de mayor capacidad dentro de la familia 737 MAX, con una entrada en servicio prevista inicialmente para 2020 y entregas comerciales poco después de obtener la aprobación regulatoria.
El calendario se ha prolongado por una combinación de factores técnicos y regulatorios. El más determinante fue la inmovilización global del 737 MAX en 2019 tras los accidentes del MAX 8, lo que derivó en una revisión profunda del sistema MCAS y en una redefinición de los criterios de certificación en Estados Unidos. A ello se sumaron exigencias más estrictas sobre sistemas automatizados, redundancia en controles de vuelo y validación de software, además de modificaciones en sistemas asociados al comportamiento en condiciones específicas, como la protección contra hielo en motores.
También ha influido la dependencia del proceso respecto al MAX 7, cuya certificación está vinculada en parte a elementos comunes de diseño y cumplimiento normativo, lo que ha introducido cuellos de botella adicionales en el calendario del programa.

El 737 MAX 10 es la variante de mayor fuselaje de la familia MAX, concebida para incrementar la capacidad en rutas de alta densidad dentro del segmento de pasillo único. Representa la continuidad de la estrategia de Boeing de evolucionar la plataforma 737 en lugar de desarrollar un diseño completamente nuevo, una decisión que ha condicionado su arquitectura y su proceso de certificación bajo estándares más exigentes.
El programa acumula varios años de retraso respecto a su planificación inicial, no solo por la crisis del MAX, sino también por la adaptación progresiva a un entorno regulatorio más restrictivo tras 2019, que redefinió la certificación de aeronaves comerciales en Estados Unidos.
El MAX 10 es clave en la estrategia de Boeing dentro del segmento de alta capacidad en aeronaves de pasillo único, donde compite directamente con la familia A321neo de Airbus. United Airlines figura como cliente de lanzamiento, a la espera de la aprobación final para su incorporación operativa, lo que ha desplazado las primeras entregas hacia el tramo final de la década.
Aunque con retraso respecto a su planificación original, la certificación del MAX 10 avanza hacia su fase final, con un proceso cada vez más cercano a su cierre tras la superación de varios hitos regulatorios. Esto representa un paso relevante para Boeing en la estabilización de su programa 737 MAX y en su posicionamiento dentro del mercado de pasillo único.




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