¿Colecciones hechas de la piel de los aviones?

Actualizado: 26 ene 2022
Como adorno, como lo que se desee…, pero para un coleccionista el placer suele radicar en agruparlas, en verlas todas juntas, trazar su historia, palpar.
Tal detalle lo posibilitan hoy compañías como la alemana Aviontag o la norteamericana Planetag, pero se sabe que existen otras que desmantelan y reciclan partes de aeronaves y que venden también trozos cuadrados de su piel.
¿Es barato coleccionar etiquetas hechas a partir de fuselajes? No. Su precio casi siempre inicia a partir de los 20 USD, pero se vuelve un hobby en extremo íntimo para quienes quieren guardar consigo un recuerdo de aquella nave que montaron, que pilotaron, que alguna vez vieron -con pasmo- ascender de la manera más majestuosa que hubiesen podido imaginar.
Si a los spotters les queda el recuerdo y la imagen, a los coleccionistas de etiquetas les queda el tacto, porque aunque la recubra la pintura, esa piel aún conserva parte de la dureza o flexibilidad de sus mejores tiempos.
Esa piel expuesta, que tantas veces voló alto, ahora pervive como último recuerdo de una existencia. Es sabido que, mientras más años pasen, se volverá más raro encontrar algunas.
Ya resulta difícil conseguir, por ejemplo, etiquetas pertenecientes a aviones de la aerolínea TWA, antes de su fusión con American Airlines. Pero en esa búsqueda también hay encanto, y se vuelve aún más delicioso luego, cuando se encuentra, el poder palpar.
Siempre que monto en un avión me gusta tocar por fuera el fuselaje. Es como si quisiese captar su energía. Crear una conexión con la palma de mi mano. Los coleccionistas son más ambiciosos y van más lejos, ellos cargan consigo la propia piel del avión y toda la energía que se puede haber acumulado en un pequeño trozo.




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