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Simuladores de vuelo: ¿aliados o enemigos de quienes quieren aprender a pilotear?

  • Foto del escritor: Team Redacción
    Team Redacción
  • 14 may 2021
  • 2 min de lectura

Hace poco, en un foro en internet encontré una pregunta que a algunos les aburre por repetirse demasiado en el tiempo, pero que sigue plantada en la mente de personas que amarían saber pilotear en la vida real y que se abruman ante todo lo que les queda por delante: ¿pueden los simuladores de vuelo hacer de ti un mal piloto?

Como había cientos de respuestas, me propongo resumir las ideas centrales que se expusieron y repitieron a lo largo de todo el hilo.





Para algunos sí se pueden adquirir y arrastrar malos hábitos. Hay quien no verifica ciertos detalles porque nadie los emplea. Está el que usa demasiado los alerones y muy poco el timón, o el que apresura las entradas o las hace muy amplias.


Una persona contaba que cuando realizó su primer vuelo, usó el trim de manera constante porque cuando simulaba solía hacerlo sin problemas. En la vida real esa acción –hecha ya reflejo- no dejaba al avión entender la orden y tomar la posición que quería darle.


Otros mencionaron como un mal hábito el centrarse solo en los instrumentos, en vez de acostumbrarse a sentir el avión, a confiar en él, y a determinar la altitud con solo mirar hacia fuera.


¿Qué no se aprende en un simulador?

En aquel foro, un usuario expuso una idea que ahora parafraseo porque resume lo que muchos dijeron. A 7000 pies de altura, la sensación en tu trasero y tu estómago no se puede traducir. Una simulación eso no lo ofrece.


Allí donde no se siente el viento, allí donde no se enfrenta el terror de perderlo todo, allí donde no se carga con la vida de decenas o cientos de personas, allí donde no quedan registradas las acciones, no se logra apreciar la carga de trabajo y el estrés que implica manejar un avión.


¿Qué sí te dará el simular vuelos?

Primero, familiaridad con los instrumentos, conocimiento de cómo volar de manera básica, una imagen de para qué sirve cada cosa, y cómo y qué verificar.


Luego, vendrá la práctica de tareas, la toma de riesgos que en la vida real alguien sensato no asumiría, la corrección de errores y de aterrizajes fallidos…


Hay consenso entre la mayoría de los usuarios: el simulador está ahí para mostrarte de qué trata todo y para prepararte, un poco, para el mundo real.


Entonces, ¿puede la simulación volverte un mal piloto?

Son varios los que recomiendan llegar a una clase de vuelo sin hábitos previos, en blanco. Creen que así es más fácil imprimir la experiencia real, sin que cueste tanto, desde el primer momento.


Por experiencia, ciertos usuarios recalcaron que lo que mal se aprende, luego es más difícil corregirlo; y ese riesgo crece, sobre todo, cuando no existe nadie al lado que pueda decir si la decisión tomada es acertada o no, si supone o no un peligro.

Como dijo un instructor de vuelo retirado que también hizo su aporte en el hilo: los simuladores de vuelo “son una herramienta para practicar y aprender. Si los trata como lo haría con un avión real, no desarrollará malos hábitos”. Ello exige mucho enfoque y humildad.


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