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¿Un avión dentro de casa? Dos maneras de coleccionar sus partes y una no es muy barata

  • Foto del escritor: Team Redacción
    Team Redacción
  • 1 jul 2021
  • 3 min de lectura

Coleccionar aviones no es una opción para el común de los mortales. Los acumulan en la memoria, en imágenes, en miniaturas, pero poder cargar con dos o tres para acomodarlos en el hangar de al lado de la casa suele salirse de la cotidianeidad.


Mas no todo está perdido. Si no podemos tener el avión completo, al menos existe la posibilidad de adquirir sus partes. Desde las colecciones que vende la compañía aérea Lufthansa hasta las casas construidas con trozos de aeronaves, encontramos una experiencia de originalidad que vale la pena explorar un poco.



Foto: David Hertz


Lufthansa Upcycling Collection 2.0 o ¿por qué no te quedas con un trocito de avión?

Una nueva colección exclusiva de muebles y accesorios, creada a partir de las piezas reutilizables de “Papa Alpha”, un Airbus A320 D-AIPA, predilecto del Grupo Lufthansa por cerca de 30 años, aún está a la venta en su sitio web.


La primera colección utilizó partes de un desmantelado Airbus A340-600 D-AIHO, usado durante 10 años por la compañía.


Esta idea no solo entusiasmó a los coleccionistas. Los diseñadores fueron los primeros en mojarse los labios de puro placer al hallarse ante el desafío de visualizar qué podía ser creado a partir de la carcasa y de ciertas partes de las aeronaves.


Marius Krämer, de la empresa alemana Wilco Design, la cual estuvo involucrada en la fabricación de los objetos de la primera temporada, dijo que esta era una manera diferente de dar vida a los aviones viejos.


¡Y qué manera! La nueva colección nos ofrece desde una puerta de cabina transformada en bar, hasta una mesa de centro creada a partir de uno de los flaps del avión.


Incluso los wingtip fences, las llamadas aletas directrices, pueden ser transformados en mesas. Pasa lo mismo con los slats y con los speedbrakes o frenos aerodinámicos.

Cuando se observa el conjunto no solo ofrecen un aire de modernidad, sino también una fuerte sensación de movimiento.


Esculturas, etiquetas coleccionables a partir de la carcasa, y un curioso mueble para almacenar bebidas, libros, o lo que se desee, creado a partir del recorte de todo el lado de la ventanilla, son los otros objetos que se pueden encontrar.


La mala noticia es que las entregas son para Austria y Alemania. La buena noticia es que la inventiva es capaz de regalarnos –o vendernos más bien- piezas hermosas con un alto valor histórico y sentimental, que podemos tener en nuestras casas o llevar en nuestros bolsillos, como dijera un representante de Aviationtag, la empresa que diseña las etiquetas.


La Wing House. ¿En serio hay piezas de un avión que son parte de una casa?

¡Qué buena idea!, pero… ¿cuánto costará? Para reciclar un avión y dar usos increíbles a sus partes se necesitan recursos, tiempo, permisos. Sin embargo, si se cuenta con todo ello, los resultados pueden ser increíbles.


Eso es justo lo que nos muestra la Wing House en las Montañas de Santa Mónica, California.

Se trata de una estructura de 5200 pies cuadrados que incorpora en su diseño las alas, los estabilizadores de cola y el fuselaje de un Boeing 747-100.



Foto por: Laura D.


Comprar el avión, que se encontraba ya fuera de servicio, costó relativamente barato, apenas unos 30 mil USD. El traslado, la fase de construcción de dos años, y las adaptaciones necesarias fueron los que pusieron más serios los números: se habla de dos millones de dólares.


Eso sí, los premios y el reconocimiento no tardaron en llegar para el arquitecto David Hertz, del Studio of Environmental Architecture. Poder subirte sobre el ala de un avión, sentarte, acostarte incluso, y observar desde ella la vista –ya sea el cielo, las montañas o el océano- es una de las maravillas que propone el diseño de la casa. Y es que las alas se convirtieron en el techo de parte de la construcción, junto a los estabilizadores de cola.


Mas el espectáculo no es solo posible para quienes visiten la casa, sino también para quienes la sobrevuelan. Ello llevó a la dueña a tener que registrar el techo en la Administración Federal de Aviación (FAA). ¿El motivo? Las piezas reutilizadas del avión podían ser confundidas, desde el cielo, con una aeronave que ha sufrido un accidente.


De ese modo, queda disponible en el mapa de navegación la constancia de que se trata de una propiedad privada con componentes reciclados.

Como ves, la creatividad puede ofrecernos interesantes obras de decoración y arquitectura. Solo que tener la infraestructura y los recursos para trasladar, reciclar y rescatar trozos de aviones que nos han enamorado puede ser un obstáculo que plantee grandes desafíos. Así que, de momento, creo que me quedo con mi pequeña colección de servilletas de aerolíneas.


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