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¿Un impostor a bordo de mi avión?

  • Foto del escritor: Ovidio Martínez López
    Ovidio Martínez López
  • 4 ene 2022
  • 3 min de lectura

Actualizado: 30 abr 2022

EXPERIENCIAS DE UN PILOTO RETIRADO


¿Te imaginas tener un impostor a bordo en tu mismo avión? Volar puede ser una experiencia curiosa y en ocasiones inverosímil. Para muchos es un momento de placer y descanso, para otros son minutos u horas de tensión. Sin embargo, nadie sospecha que en pleno vuelo se pueda encontrar con algún pasajero malintencionado y dispuesto a hacernos pasar el peor de los ratos. ¡No creerás lo que te cuento!... ¡Un farsante en nuestro avión!


Corría el primer semestre del año 1995. En un equipo DC-10 matrícula F-GNEM hacíamos el vuelo CU-470 HAV-BCN-MAD, que por su tiempo de servicio mayor de 9:00hr llevaba tres pilotos: el Capitán W. Riverón, el Copiloto E. Prado y el autor de este relato; además, el Ingeniero de Vuelo A. Villalón, la Sobrecargo Mayor (SM) Y. Sarría y 8 auxiliares de cabina.


Después que despegamos de la HAV y alcanzamos la altura de vuelo, fui a descansar a la cabina de primera clase como estaba establecido, para posteriormente sustituir al copiloto o al capitán y de esta forma rotarnos en las funciones de navegación.


Estaba dormitando cuando sentí por el sistema de audio interno que la SM solicitaba un médico para poder inyectarle algún calmante a una pasajera que manifestaba fuerte dolor de ovarios. Según el procedimiento establecido, se requería un doctor para extraer el medicamento del botiquín de primeros auxilios a bordo y completar un formulario en el que se debe reflejar el carnet que lo acredita en esta profesión. La SM solicitó la identificación del sujeto que se presentó como facultativo y se dirigió a la cabina de mando donde se encuentra el botiquín. Al llenar el formulario se percató que el individuo no era médico como decía ser, sino un camillero de un SIUM en Barcelona, o más bien, un “impostor”.


Para mayor sorpresa, cuando la SM regresó a la cabina se encontró al impostor diciéndole a la pasajera que era necesario hacerle un tacto ginecológico, a lo que la dama se negó rotundamente y la SM mandó al farsante inmediatamente para su asiento. Pero aquí no acaba esta historia, este sujeto continuó queriéndonos jugar una mala pasada durante el viaje.


Después de que los viajeros habían comido y se habían atenuado las luces de cabina, este impostor fue al Galley trasero y en un descuido de la aeromoza tomó el teléfono del sistema de audio interno y dijo: “Señores pasajeros ajústense los cinturones que vamos a amarizar”, y corrió para esconderse. Yo oigo eso y me apresuro a la cabina de mandos y al llegar encuentro todo normal. De pronto escucho que la SM se disculpa por el audio y dice que había sido un pasajero indisciplinado, pero ya el daño estaba hecho, había viajeros alterados, mujeres llorando y todo un fenómeno a bordo.


Rápidamente las aeromozas calmaron la situación y dijeron que lo habían visto y era el impostor. Lo buscaron y no aparecía ni en los baños. Al fin alguien se dio cuenta que una pareja que venía en primera clase lo tenía escondido bajo la manta y estaba sentado a sus pies. La SM le quitó el pasaporte y lo sentó en otro asiento porque las personas que viajaban a su alrededor y los familiares de las señoras que se habían preocupado querían golpearlo.


Próximos al aterrizaje, cuando ya estábamos en contacto con el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Barcelona, solicitamos la presencia de la policía a nuestro arribo debido a que traíamos un indisciplinado en la aeronave. Al llegar, los policías subieron al avión antes de que bajaran los pasajeros, recogieron el informe que había hecho la SM y el pasaporte del impostor, lo esposaron y se lo llevaron arrestado.


Posteriormente, en otros vuelos preguntamos el resultado de la detención y nos enteramos que le habían hecho juicio y lo habían sancionado a dos años de cárcel y una multa. Estas actuaciones están recogidas en la IATA (asociación con vínculos en la OACI), dentro de los acuerdos de la Convención de Chicago.


Sucesos como este parecen sacados de una peli y no de la realidad. Lo cierto es que de no detenerlo a tiempo, el atrevimiento y negligencia de este sujeto pudo haber conducido a una situación de pánico en vuelo y a poner en riesgo la seguridad de todos. Afortunadamente, solo trascendió como una historia más para compartirles.


Cuéntanos. ¿Te ha pasado algo similar?


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